La escuela: Espacio sin reconocimiento

 

La escuela actual no crea puentes con la comunidad en la que está inmersa, por ende es atacada, culpada de la falta de aprendizaje de conocimiento, como de valores de los niños/as que concurren a ellas.

No trabaja desde las problemáticas  que se dan en el espacio escolar, como consecuencia por ejemplo la pintura edilicia no dura una semana, se roban los establecimientos educativos, se cometen actos de vandalismo y en los últimos tiempos ha aumentado el llamado por amenazas e bombas, agresiones físicas y verbales a los docentes.

Un caso puntual es  lo que sucedió durante el mediodía y la tarde del 2 de octubre de 2017 cuando “cinco instituciones educativas de la Ciudad debieron ser evacuadas por amenazas de bomba. La escuela Primaria N° 8 Faustino Sarmiento, el Jardín de Infantes N°918, el Jardín Maternal del club Universitario de La Plata y las secundarias N°31 y N°62 sufrieron los inconvenientes que acarrean estos llamados anónimos.” A lo que el jefe del operativo agrego: “Es una modalidad que se está repitiendo muy seguido”según lo publicado en el Diario El Día el 3 de Octubre pasado.

Hoy en día se cambió la mirada sobre la escuela, estallaron sus muros, ya no se encuentra aislada de la sociedad si no que es un espacio que funciona en ella. Podemos llamar al fenómeno “democratización en la intemperie” que se encuentra tramada de luchas por el reconocimiento y da lugar al “pueblo como sujeto político”diría Huergo.

Para que se comprenda paso a explicar que desde el principio de la escuela como institución, le atribuyeron dos funciones claras ser “maquinaria de disciplinamiento”, crear mano de obra y a la vez ser “microesfera pública”. La misma que hoy se encuentra en crisis como institución formadora de ciudadano.

La crisis de representación que sufre el espacio de identidad fija y practicas marcadas e institucionalizadas, ha contribuido a la emergencia de nuevos polos de identificación como la cultura de la calle y la cultura mediática que condensan practicas alternativas.

Se puede observar que el sujeto de la educación es “un individuo que sufre una constante inestabilidad en su identidad” lo que expresa en idiomas no verbales y en su corporeidad “desde donde plantea su rechazo a la sociedad” como podria ser en “la esquina”.

Los jóvenes definidos por Huergo,J como “nuevos barbaros” que ante la mirada racional no hacen nada más que juntarse en “la esquina” a hacer nada crean otras formas de sociabilidad y producción de sentidos. Es decir es desde el lugar donde se expresan e interpretan sus experiencias y forman su subjetividad, donde generan un vínculo invisible capaz de sobrellevar el miedo al exterminio.

Esto es algo que queda evidente en los actos de vandalismo a los establecimientos educativo como los de la nota en la que baso mi análisis.

Es importante destacar los modos de circulación del saber  ya que la escuela y la familia parecen ser las dos instituciones más afectadas por las transformaciones habidas y constituyen una de las más profundas mutaciones que sufre la sociedad contemporánea. En otras palabras con los medios de comunicación y las nuevas tecnologías han quedado superadas sin poder aprovechar la riqueza que en estas innovaciones aparecen.

El semiologo Barbero. J sostuvo que “la capacidad de la tecnología de transformar las sociedad va en muchos sentidos, tanto creativos como destructivos, pero lo cierto es que hoy no sabemos para donde va”.

En el mismo sentido la antropologa Margaret Mead estudia la postura rebelde de la juventud del mundo y postula que hoy los adultos no tienen certezas del futuro como si la tenían sus antepasados, por ende no pueden brindar seguridad a los jóvenes de hoy que son quienes deben hacerse cargo del presente para construir el futuro desde el ahora.

Pero el eje de la falta de reconocimiento a la escuela radica en la falta de reconocimiento por parte de la misma a los sujetos de la educación.

Para explicar el reconocimiento utilizare a Bourdieu que define al termino como “conceder cierta igualdad de honor al otro, considerándolo capaz de jugar el mismo juego”. Es decir que se debe conocer y reconocer a los sujetos de la educación.

Si tuviéramos este concepto en cuenta se podría dar lugar a generar prácticas educativas que trabajen contenidos relacionados al universo temático de los estudiantes, lo quiere decir trabajar los temas y problemas que son significativos y están relacionados a los interlocutores.

Pero “la alfabetización posmoderna ha estado indisolublemente ligada a la escritura y a la cultura escolar como fuente de legitimación hegemónica”. Por ende la cultura escolar está compuesta por un conjunto de prácticas, saberes y representaciones producidas y reproducidas por un determinado sector.

Aunque la realidad es más compleja y está compuesta por “múltiples alfabetizaciones generadoras de diversos conflictos y contradicciones culturales”. Se deja leer y exige lecturas múltiples y saca a la luz códigos dispares y contradictorios.

Otra cosa a tener en cuenta es que los estudiantes tienen acceso a “los nuevos modos de comunicación que inauguran nuevas formas de conocer, restructurando la percepción y provocando fenómenos sociales y culturales”  en contraposición al discurso normalizador.

Lo normal, lo ordenado, lo civilizado y por el otro lado lo “anormal”, lo desordenado, “lo barbaro”: todos aquellos incultos e incivilizados desde la mirada de Sarmiento.

La escuela conoce pero no reconoce la diversidad de cultura a la que pertenecen los estudiantes y por ende en contraposición y a modo de resistencia los estudiantes confrontan de distintos modos a la institución, que no los respeta, si no que los oprime e imponen hábitos, conductas y actitudes propios de la cultura hegemónica.

También es un hecho que no logra capitalizar como conocimiento escolar el avance de las nuevas tecnologías y el rol de los medios de comunicación en la sociedad.

Para lograr un reconocimiento del espacio queda claro que se debe reconocer a todos los sujetos que participan en el acto educativo para ello se debería desarrollar un pensamiento y una práctica educativa/comunicacional que debe caracterizarse, construirse y formarse como proceso de lucha por la ciudadanía.

Que aliente a la configuración de un lenguaje  y trabajar desde los polos de identificación para que permita interpretar y otorgar sentidos a las experiencias en la formación de subjetividades autónomas y desnaturalizar los sentidos sobredeterminates que, como hegemónicos deben deconstruirse e historizarse.

Citas:                                                                                                                                

Huergo Jorge. “Educación en la poscrisis”, Articulo Revista Maíz N°3, noviembre 2013.

Barbero Jesús M. “Saberes hoy: diseminaciones, competencias, transversalidades”, 2003.

Mead Margaret. “cultura y compromiso”. Estudio sobre la ruptura generacional; cap. 3: El futuro. Culturas prefigurativas e hijos desconocidos. Gedisa, Barcelona, 2006.

Huergo Jorge. “El reconocimiento del universo vocabular y la prealimentación de las acciones estratégicas”, La Plata, Centro de Comunicación/Educación y cat. de Extensión Agropecuaria (UNLP), 2003.

Huergo Jorge. “Las alfabetizaciones posmodernas, pugnas culturales y los nuevos significados de la ciudadanía”, Revista Nómadas, s/d.

Huergo Jorge., “Formación de sujetos y producción de sentidos”. Breve ensayo desde Comunicación /Educación, Revista Oficios terrestres N°7, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, La Plata, 2000.

http://www.eldia.com/nota/2017-10-3-1-51-41-evacuaron-escuelas-y-jardines-de-la-plata-por-amenazas-de-bomba-la-ciudad.

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